En 2010 la actividad industrial local registró en el 1er trimestre del año un crecimiento del 9% respecto al mismo período de 2009, la consecuencia directa de este aumento en la actividad económica se registra en el aumento del consumo energético. Según el último dato que publicaron en el INDEC, el consumo de gas aumentó un 0,8%, alcanzando los 3.647 millones de m3. En el caso de la electricidad el último informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec) mostró que el primer trimestre del año aumentó un 8% con respecto mismo período del año anterior. Sin embargo este crecimiento de la actividad acompañado por un el aumento del consumo energético tiene su contratara negativa: la caída de la producción de hidrocarburos, lo que constituye la base energética del país. Además esta carencia energética se agudiza en los meses del invierno, ya que la demanda aumenta debido a la necesidad de calefaccionar los ambientes. La explicación para entender la crisis energética es simple: las empresas privatizadas no invirtieron dinero para promover y mejorar la distribución de este recurso y además no se realizaron inversiones nuevas. Cuando se concesionaron las empresas la idea era construir muchos gasoductos para satisfacer la demanda nacional: sin embargo se realizaron sólo 9 gasoductos destinados exclusivamente a la exportación del gas argentino. Además las compañías petroleras no invirtieron en la exploración de yacimientos que son la fuente principal para asegurar la demanda presente y proveen reservas para el futuro. El motivo por el cual las empresas no invierten es porque solo se invierte cuándo y dónde la rentabilidad financiera privada no corre riesgo. Este modelo basado está centrado en el mercado, sin importar el beneficio social de toda la población. Por lo tanto la solución a este problema no se puede hacer de manera automática, ya que fueron muchos los años en los que no se invirtió, y poder contrarrestar eso lleva mucho tiempo y esfuerzo.
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